5 oct. 2007

Me aceptan, o ni siquiera lo permito


En el trabajo las cosas más o menos han ido de la misma manera que desde que entré hace casi cuatro meses.

Ya me acostumbré al ritmo de trabajo, a la gente, a los comentarios, a las pocas malas vibras (afortunadamente). Pero sigo sin poderme integrar por completo al equipo, al grupo de amigos. Sigo siendo algo asÌ como el nuevo, o el serio, o el que no se lleva del todo...

Me ha afectado un poco porque cualquier otra persona con capacidades sociales normales, ya se hubiera integrado del todo. Pero yo no lo he podido hacer. Es como si día a día me abstuviera de dejarme ir, de quitarme el miedo a decir las cosas, a hacerlas, a perder el miedo a caer en el ridículo, a no ser del agrado de los demás , a no llegar al nivel de sagacidad que tienen. No quisiera dejarme ir y resultar demasiado pesado. He preferido ser el serio, el que casi no habla, el que es medianamente inteligente, el mesurado.

Pero las facturas pueden llegar a ser caras. No tengo el nivel de aceptación que, por ejemplo, mi compañera que se salió casi a los tres meses sí tuvo con Rubén. Claro, yo soy yo, pero el caso es que de pronto me he sentido un poco rechazado, y lo peor es que yo también me lo he buscado...

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