12 abr. 2009

Qué he dejado para mi...

Dejar de escribir para mí, y estar siempre pensando y obsesionándome (un poco) con el trabajo, supongo que también me ha hecho mal. He caido en una especie de círculo vicioso en el que no hago nada más que estar en el trabajo y con mi esposa para mantenerlos más o menos estables.

El resultado no ha sido el mejor, ni el deseado. En el trabajo parece que no voy muy bien y con ella a veces las cosas se ponen color de hormiga. ¿Y yo? Yo me conformo... eso, me conformo con esas dos cosas y dejo atrás el resto.

Desde las cosas que disfruto (se supone) como escribir y leer, hasta placeres que parecen mundanos como el baseball y los pocos amigos que tengo. Y la terapia... en un impase que parece llevar dos años de duración

Por eso luego no me gusta escribir, porque saco cosas que, creo, a veces estarían mejor muy muy dentro de mí. Pero entonces, tomo la pluma y comienzo de nuevo.

¿Qué cosas placenteras hago para mi? Pocas. Voy al cine, veo algunas películas y paseo con mi esposa... Todo con ella para pasar algo de tiempo juntos, y que no me traiga problemas.

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