8 ago. 2008

Apenas ha nacido...

Hace algunos días volví a ver a una amiga a la que tenía, al menos, un año de no ver. No ha sido la mejor de las situaciones. Parió a una niña con sólo seis meses de gestación. La bebé, hasta el momento en que escribo estas líneas, lucha inconscientemente por seguir desarrollando sus órganos. 
Me enseñó una fotografía que capturó con su celular y se alcanza a ver a un pequeño cuerpo de poco más de 30 centímetros con tubos y sondas en nariz, boca, brazos...
Mi amiga, luego de superar la infección en vías urinarias que le ocasionó el parto prematuro, está bien. Adolorida físicamente y devastada moralmente, pero se mantiene en pie, positiva y a la espera del largo camino que le depara la vida de su pequeña hija. Apenas ha nacido y está sujeta a un cúmulo de aparatos y cuidados médicos que nadie merece, y menos siendo tan pequeña. 
Yo, a pesar de querer mucho a mi amiga y de sentir mucha pena por su hija, no me he deprimido. Al menos no por eso. Pero estoy muy preocupado. Hace tres o cuatro años ella intentó quitarse la vida debido a una profunda depresión. 
Con todo mi corazón espero que la pequeña viva y ella encuentre en su hija un motivo lo suficientemente fuerte para no volver a atentar. El otro escenario ni siquiera deseo pensarlo.

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