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Mostrando las entradas con la etiqueta Psquiatría

Sí, soy un amargado

Hablábamos hace unos días o meses, el tiempo me parece tan diluido, que en términos generales, estoy amargado. No es algo muy raro. Es muy posible que así sea. He pasado de ser una persona medianamente inteligente a una muy metida en su propia desgracia. Y ni hablar de la pérdida del disfrute. Mi poca posibilidad de gozar de la vida se hace patente en cada momento. Mi jefe, o al menos uno de ellos me lo hace ver cada vez que lo percibe. Me hace burla del gesto adusto que siempre tengo, del ceño fruncido, de la mirada dura, de mi silencio a prueba de todo: bromas, anécdotas o recuerdos. Incluso, a veces, a prueba de los buenos modales. De ahí que mi esposa diga que soy un amargado, de ahí que mucha gente cree que soy muy mamón. Y sí, las dos cosas son ciertas. Tanto que siempre tengo esa expresión de fuchi, de leve asco, de ligero hartazgo por la vida, como que soy un poco mamón. El punto es que no he logrado tener un punto de equilibrio entre el gozo y la crítica sana a la...

¿Dejé a mi psiquiatra en una caja?

La mudanza ha sido un desmadre. Todo: de principio a fin.  Bueno, el viaje no, de hecho fue muy tranquilo, pero apenas llegué a mi departamento, supe que serían largos días con muchos gastos económicos y emocionales.   Llevo una semana aquí y la mitad de nuestras cosas siguen regadas por esta miniatura de casa.  Para encontrar mi cepillo de dientes fue un búsqueda de horas, mi vecino se droga en la calle, en las mañanas en las calles se ven prostitutas y prostitutos que regresan de trabajar, no tenemos cocina, el cuarto de mi hijo huele a caca de perro y no tengo trabajo.    Lo que tengo, y mucho, es miedo.