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Mostrando las entradas con la etiqueta pelea

Explosiones bipolares

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Estoy, como cada año y medio o dos años, en un embudo de vida. Ya ni me sorprende. En un lapso de unos cuantos días se dejan venir las decisiones y las propuestas más importantes en mi vida. Aunado a esta siempre indeseable presión, exploto por pendejadas con mi esposa, que por cierto tampoco está bien de salud. Entre sus dolores crónicos y los cambios de humor por razones desconocidas (nada raro por cierto), me colmaron la paciencia.

Aniquilemos la Navidad

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Este de aquí es el árbol de Navidad que tengo en mi departamento, sí, todavía este 29 de enero cuando, ya casi estamos dándole la puntilla al primer mes de este 2010. La razón por la que no nos hemos desecho de él no es precisamente por nuestro gran espíritu navideño. Simplemente que es más fácil comprar las cosas que desecharlas. Es una pena que no tengamos el tiempo para quitarlo y bajar los cinco pisos que nos separan de los botes de basura. Ah... pero es que ese es otro paquete. Resulta que si queremos tirar a la basura el cadáver de la Navidad, tenemos que pagar una propina extra al basurero... Prefiero la idea maravillosa y de mi esposa: Cortemos el árbol en pedazos y lo vamos bajando poco a poco... Sí, la idea de destazar este árbol me agrada, sobre todo por la oportunidad de desquitar todas nuestras frustraciones navideñas en él. Sólo tenemos que hacernos un tiempito para realizar nuestro proyecto de hacer cachitos la Navidad de 2009.

Una llamada más para el fin del mundo

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No sé que decir. Tanto mi esposa como yo estamos muy mal de la cabeza. Dos días después de aceptar la separación volvimos a platicar la situación y ambos acordamos que todavía tenemos salvación. Nada raro para un par de bipolares, o al menos neuróticos. Esos dos o tres días en los que prácticamente fuimos un par de desconocidos bajo el mismo techo, me di cuenta de que verdaderamente estamos juntos sólo porque nos amamos mucho. Ni yo necesito de ella, y estoy seguro de que ella no necesita de mi. Estas líneas, y estos hechos, no pueden ser otra cosa más que claras señales del fin del mundo, justo ahora que está tan de moda el tema. Yo bipolar y disperso como polvo de harina, ella neurótica y aprensiva como abrazadera de tubo, ambos con ganas todavía de estar con el otro, de soportarlo todo y buscar la manera de darle vida a esto que ya lleva más de 10 años andando. De veras que hay que estar muy loco para hacer esto, de veras hay que tener una mente trastornada para aguantar mis...

La recaída

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Es inminente mi depresión. Tenía un rato de no sentirla, ya casi se me había olvidado de cómo se siente, cómo de pronto la vida parece no valer absolutamente nada. Pero hay una razón. Me voy a separ de mi esposa. Tras varios meses de intentarlo, la cuerda se rompió de tanto tensarla. No es extraño para quienes nos conozcan, que evidentemente no es nadie... Yo bipolar, e incapaz de vincularme emocionalmente al nivel que ella requiere. Y ella, exigente y demandante como nadie en el mundo. La amo, no hay duda. Y en el fondo, creo que ella también. Pero ya no es vida. Siempre enojados, siempre peleando, siempre a la expectativa: yo de lo que me va a reclamar, y ella de qué cosa me puede echar en cara. Hace dos días tomé la decisión después de muchas e infructuosas sesiones de terapia de pareja. Nada ha valido la pena. Ni mis esfuerzos por implicarme más en su vida y poner más atención a la mía, al mismo tiempo; ni su intención para relajarse y ser más tolerante con mis pérdidas absolutas d...

Las mismas tonadas

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Qué puedo decir en mi favor, que estoy enfermo, que a veces no me puedo controlar, que se me bota la canica, pero al final el resultado es más o menos el mismo: termino hiriendo a la persona que más amo, a la que ha permanecido a mi lado los últimos tres años a pesar de todo, incluso de nosotros mismos. Así me pasó. Fue un mal día para ambos y ya los dos estábamos hartos de que las cosas no nos habían salido como hubiéramos querido. Entonces surge una pequeña diferencia como comer pizza o pechuga y oh... drama familiar con gritos manotazos y terribles miradas... en plena calle, enfrente de los vecinos que a diario nos ven partir por las mañanas, y con un buen amigo como otro vergonzoso testigo de lo mal que la cosa se puede poner. En fin, que el pleito duró el resto de la tarde y parte de la noche, hasta que ambos nos cansamos y decidimos dar por terminada la pelea para dar paso a darnos mutuos lenguaetazos en las heridas. Ya mi lengua y mi saliva a veces me parecen insuficientes p...

Una vez más

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Hace unas tres semanas tuve dos días de aceleramiento por razones desconocidas. Luego, como era de esperarse, vinieron días de depresión. Me preocupa, a mi esposa la asusta. Pero no pretendo regresar a las pastillas. Son más caras y no estamos para esas cosas... Debería sacar algo bueno de esos días de aceleramiento. Me siento obligado. Quizás lo más positivo es que al final nunca exploté. A pesar de mis intensas ganas de gritarle a la gente (al menos a una compañera del trabajo y a mi esposa) que se callara, me contuve con todo lo que eso implica. Esa semana mantuve la casa medianamente limpia como parte indudable de mi aceleramiento. Ahora que ya estoy más tranquilo (o deprimido, pues) la casa es una zona de desastre otra vez.

De la navidad y el terror...

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Ya llega el final del año y llega con todas las cosas negativas y positivas. Para los que tendemos a la depresión es una época especialmente negativa. Dicen los que saben que la luz de invierno, o más bien la falta de luz afecta negativamente en el ánimo de la gente. Yo sí me deprimo en invierno y más en Navidad y mas todavía en año nuevo. Pero no creo que sea culpa de la luz y el frío. Es más bien por la falta de dinero para comprar los regalos, de la falta de dinero para poder viajar, de la falta de dinero para poder comprar tantas cosas que no sólo quiero sino que necesito. Las reuniones, la cena, los amigos, las familias, la mía y la de mi esposa. Decisiones que se deben tomar. A quién se le da regalo, a quién no; con quién queremos ir, y con quién tenemos que ir. Y entonces vienen las discusiones y los enojos y ya lo veo venir y ya lo veo venir... Por eso no me gusta la navidad, peo también tiene cosas buenas como, como... bueno cuando se me ocurra lo escribiré. El año nuevo 2007 ...

Las peleas

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Ahora digo que no sabía qué me pasaba, que era algo que hacía sin pensar... Ahora sé que no estaba bien, que pasaba por un episodio de hipomanía. En esos momentos me sentía fuerte, invencible, como si ninguno de mis amigos me llegara siquiera a los talones y sólo por eso les podía decir groserías, y tratar casi casi a patadas. Error. Estaba en una etapa hipomaníaca y todo lo que hacía era no sólo agresivo y ridículo, sino completamente fuera de lugar. Recuerdo una vez que estábamos tomando tranquilamente en una cabaña en Cuernavaca. Por una u otra razón me encendí como mecha cuando mi mejor amigo dijo que la impuntualidad era un falla menor en su comportamiento. Y entonces monté en una cólera tan grande, desproporcionada y sorpresiva que desde ese día me han hecho burla mis amigos repitiéndome cada vez que me ven “NO LO MINIMICES” que fue la frase que dije una y otra vez mientras lo señalaba con el dedo índice y los ojos completamente dilatados. Mi amigo no me ha madreado nada más porq...