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Mostrando las entradas con la etiqueta salud

El calcetín de todos los días

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El caso es que estaba sentado en la orilla de la silla donde cada mañana me pongo los calcetines. Ese tiempo que discurre, casi eterno, entre que se me secan los pies y me pongo estas las calcetas, es uno de los momentos más difíciles del día. Puedo estar con la mirada clavada en el piso por 10, 15 minutos sin decidirme a seguir con el ritual o dejarme vencer por los demonios de la hueva.

Bipolar a los 30

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Hace dos semanas que cumplí 30 años. Lo hice apartado de mi familia y mis amigos. Pedí unos días en el trabajo y salí de la ciudad con mi esposa. Pasé cuatro días increíbles llenos de paz interna y aunque el clima no fue nada agradable, pude disfrutar de unas cortas vacaciones en armonía. Al final qué importa si no puedo meterme al mar...

Líquidos y dieta blanda

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  No es para mi la dieta. Es para mi esposa. La operaron de emergencia y ahora estoy solo en el departamento, escribiendo esto mientras ella está en una cama de hospital, con el vientre partido a la mitad, con dolor y mucha tristeza.   Y pensar que todo comenzó con un cólico tan fuerte como nunca en mi vida había vito que le diera, y terminó con una hemorragia interna que tuvieron que drenar.

Bipolares y geniales

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Sea mito o no, es un hecho que algunos de los más grandes artistas de todos los tiempos han sufrido trastorno bipolar. La lista no es muy larga porque son pocos los hombres y mujeres que trascienden tanto, lo cual me hace creer que en realidad aquellos que traspasaron las barreras del tiempo son, más que simples bipolares, auténticos genios. Tal es el caso de Van Gogh, de Virginia Woolf, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Mozart, entre otros. Pero ahora resulta que un grupo de científicos encontró evidencia de que entre más inteligente sea una persona, más posibilidades hay de que desarrolle trastorno bipolar. ¿Somos o no genios entonces...?

La otra cara de la moneda

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No lo puedo evitar: estoy ansioso. Llevo ya por lo menos una semana en un estado alterado y sostenido de atención desmedida. El cerebro me indica dos, tres, cuatro, diez, veinte cosas al mismo tiempo y no encuentro la forma de hacerlo todo. Ojalá que así como tengo decenas de ideas simultáneas, tuviera las fuerzas para llevarlo todo a cabo. No puedo. De ahí la ansiedad, de ahí la despeseración por las cosas que se me ocurren y la imposibilidad de hacerlas. No tengo ocho manos, tres cabezas y cuatro pares de pies... Tampoco he tenido la tranquilidad para detenerme y tratar de entender qué está pasando, por qué está pasando. Tal pareciera que es una pequeña etapa de lucidez, de energía, de ganas de vivir. Y de pronto me veo hablando con fluidez ante una cámara y con una compañera de trabajo, y durante las tediosas juntas. Y si antes regresaba de la oficina arrastrando los pies, con los pulmones vacíos y con la única intención de meterme en la cama con la ilusión de quizás no levant...
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Sí, sigo teniendo ese pequeño problema de no poderme creer que realmente soy lo que pretendo ser. Es una cuestión tan añeja como mi vida misma. Cuando era estudiante, no creía realmente que pudiera ser tan buen estudiante. Ahora que soy, o que intento ser un profesional, me cuesta todavía más trabajo asirme a un concepto de mí mismo que por alguna razón, me niego a aceptar... aunque en realidad ya lo soy. Supongo que se debe a un temor inconfesable a la responsabilidad, al compromiso de dar resultados, a rendirle cuentas a una autoridad que, del todo, no reconozco. Puedo pensar que todo se resolverá con el tiempo, que el tiempo, los días me darán la claridad para aceptar lo que soy; o ir cambiando poco a poco, y sin esfuerzo, lo que soy. Pero desafortunadamente yo sé que no es así. Esto no es cosa de fe, los cambios no se dan sin esfuerzo, de manera mágica. Hay que trabajar, y además hacerlo duro para que las cosas fluyan, para que pueda en un momento dejar el piloto automático y p...

Por el rabillo del ojo (o Dos caídas, un día)

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Mirar de reojo para mi se convirtió en lago cotidiano, pero sobre todo, consciente. Es un hecho que todos tenemos, en mayor o menos grado, desarrollada la visión periférica que es aquella que nos permite ver a nuestros costados de manera involuntaria. Hace muchos años para mí era natural mirar de esta manera cuando jugaba baseball. Así espiaba los corredores de primera y segunda que abrían descaradamente. Luego apliqué la misma técnica para cruzar la calle. No me es totalmente necesario girar la cabeza para saber si viene o no un coche. Esta visión es también la que me avisa en el metro o en la calle cuando alguien me está mirando fijamente. Es algo casi instintivo. Una vez que registro la insistencia de una mirada, me muevo para asegurarme que efectivamente es a mí a quien vigilan. Luego los encaro descubriéndolos en flagrancia. Hoy en dos ocasiones hice caso omiso a mi visión periférica. A pesar de que con el rabillo del ojo me di cuenta de que dos cuerpos caían, no hice nada por rem...

Podrían padecer 19 millones de personas trastorno bipolar en México

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Psiquiatras del sector salud indicaron que en México hay 19 millones de hombres y mujeres, entre 20 y 30 años de edad, que podrían presentar el trastorno bipolar, convirtiéndose en un grave problema de salud. México, 30 Ene (Notimex).- Psiquiatras del sector salud indicaron que en México hay 19 millones de hombres y mujeres, entre 20 y 30 años de edad, que podrían presentar el trastorno bipolar, convirtiéndose en un grave problema de salud. En conferencia de prensa, especialistas de la Secretaría de Salud (SSA) y de la Asociación Mundial de Psiquiatría alertaron a la población sobre este trastorno mental que sufren más las mujeres que los hombres, pero que también se desarrolla en niños y niñas. El jefe del Departamento Clínico del hospital psiquiátrico "Doctor Héctor Tovar Acosta" del IMSS, Enrique Camarena Robles, indicó que cada año se detectan casi 300 mil casos de este trastorno, el cual se dispara cuando el individuo pasa los 20 años de edad. Explicó que las personas q...