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Mostrando las entradas con la etiqueta Trastorno Bipolar

Adiós a la esperanza

¿Qué clase de vida es esta? ¿Merece el esfuerzo? Un esfuerzo diario y desgastante que lleva a ningún lugar. Las horas se repiten, los momentos y lugares son siempre los mismos. Y el placer, cualquiera que sea es cada vez más inútil e inalcanzable. Si ya de por sí era inexplicable la existencia humana, después de esto me parece todavía más inverosímil. Nos han dicho que estamos vivos para ser felices... Lo cual de entrada ya me parece bastante absurdo. Pero luego pasa esto y la felicidad pasa a ser un concepto todavía más inasible. No crecemos. Al contrario, estamos en un proceso de desintegración personal y social. Lo que éramos dejó de ser. Incluso más allá de la muerte. Los que han fallecido probablemente eran los menos productivos, los más débiles, lo más prescindibles. Y los que aquí seguimos estamos encerrados física, mental y espiritualmente. La vida, esas funciones básicas que consisten en mantener vivo el corazón y operando adecuadamente el resto de los sistemas vitales, han s...

La renuncia

Por fin sucedió. Ahora que lo pienso, era inevitable. Lo hice por que no soportaba más, porque lo necesitaba, porque lo buscaba. Renuncié a mi trabajo. Pero también renuncié a mi carrera. Después de más de 10 años de estar en el negocio de las noticias, me harté. No puede más. Agradezco todos estos años que la información me dio de comer, pero ya no puedo más. Demasiado estrés, demasiado tiempo dedicado a vender información que intenta ser noticiosa. Mi concepción siempre errónea de lo noticioso nunca me ayudó. Creo que nunca comprendí del todo de qué se trata esto del periodismo. Y me cansé. Voy contra corriente. O la corriente va en mi contra. No sé bien. El punto es que mi depresión estaba en puntos muy graves. Tal como me sucedió hace poco más de 10 años cuando. No soportaba más ir al trabajo y soportar a mi jefa, mi rutina, buscar lo que mi equipo no lograba tener... No me interesaba ya. Las noticias, ahora lo veo, me importan como simple usuario, no como generador. Aprendí lo q...

Depresión y lo terribles 40

A estas alturas de la vida no sé qué hacer con mi vida. Tampoco sé bien quién soy. De verdad. Hasta me da pena. Diría que me da pena ajena, pero no. Es muy mi pena. Tengo una vida ya muy hecha. Más de 10 años de experiencia laboral, más de 10 años casado, padre relativamente bueno (al menos eso quiero pensar). Pésimo amigo, pero con un grupo sólido e inquebrantable de ellos. Y muchas, muchas inseguridades, miedos (que a veces son terrores con los que vivo a diario), planes incumplidos e ilusiones rotas. Me veo en el espejo y veo el mismo rostro de hace 20 o 25 años. Siempre, a cada momento me dicen que soy comeaños. Sí aparento físicamente al menos 10 años menos de los que tengo. Y tristemente creo que mental y emocionalmente soy aún más inmaduro. Como si tuviera 15 años. Mantengo las inseguridades de aquellos años. Mis sueños y planes tampoco han cambiado. Lo cual es triste porque quiere decir que no los he logrado. Y eso es una realidad. Cuando era adolescente, y más adelante, cu...

Sí, soy un amargado

Hablábamos hace unos días o meses, el tiempo me parece tan diluido, que en términos generales, estoy amargado. No es algo muy raro. Es muy posible que así sea. He pasado de ser una persona medianamente inteligente a una muy metida en su propia desgracia. Y ni hablar de la pérdida del disfrute. Mi poca posibilidad de gozar de la vida se hace patente en cada momento. Mi jefe, o al menos uno de ellos me lo hace ver cada vez que lo percibe. Me hace burla del gesto adusto que siempre tengo, del ceño fruncido, de la mirada dura, de mi silencio a prueba de todo: bromas, anécdotas o recuerdos. Incluso, a veces, a prueba de los buenos modales. De ahí que mi esposa diga que soy un amargado, de ahí que mucha gente cree que soy muy mamón. Y sí, las dos cosas son ciertas. Tanto que siempre tengo esa expresión de fuchi, de leve asco, de ligero hartazgo por la vida, como que soy un poco mamón. El punto es que no he logrado tener un punto de equilibrio entre el gozo y la crítica sana a la...

Una simple posibilidad

Desde aquí y hasta donde puedo recordar, el miedo siempre me ha dominado. Esa es la impresión que tengo. Eso pienso. Y quizás no sea tan cierto. Triste, pero cierto, la mente me engaña con facilidad y suele ser mi peor enemigo. De ahí que tenga que pelearme conmigo, con mi esposa, con mi familia para convencerme de que no es así, de que el miedo no debe ser tan fuerte, que la voluntad tiene que sobreponerse. Pero entonces viene el espejo, y me miro y no puedo: el miedo me vuelve a vencer. Y me regreso a la cama y me tiro para no levantarme. Pero salgo al trabajo y lo hago con miedo, con esa idea permanente de que pronto pasará, de que llegará el momento en que no habrá más necesidad de hacerlo. Llego con miedo a la oficina y salgo de ella también con temor. Pero algo ha cambiado. No me di cuenta, no me quiero dar cuenta. Entonces llega el fin de semana en que veo a mi psicóloga y me dice. No no me lo dice. Me lo hace ver. Me...

De vuelta al psiquiatra

Hoy no fui a trabajar. La razón: estoy deprimido. No lo quería ver, pero es cierto. Llevaba días con una energía tan baja que apenas me daba para levantarme, medio trabajar y regresar a casa. Nada más. En la oficina estoy más distraído y ausente que nunca. No sé dónde estoy, ni para qué estoy ahí. Es la historia de siempre.  Pero no quería aceptarlo. Quería pensar que con un buen descanso las cosas iban a mejorar. Si como más nueces y unas pastillas de DHA todo irá mejor. Mentira. Llegué de nuevo a un extremo en el que mi esposa me sacude dolorosamente para enviarme directo al pisquiatra. Yo no quiero ir. Voy a perder tiempo y dinero. Sobre todo dinero. En esta isla bajo el dominio del dolar todo es muy caro y la salud es un negocio millonario. No quiero ir, pero es necesario. Mi vida parece estar de nuevo al borde de un vuelco, de otro cambio radical, de nuevos retos profesionales y personales y no me puedo dar el lujo de llegar a ese puerto medio dormido, sin ganas de...

Una llamada

Leonardo está despierto desde hace veinte minutos pero se resiste, sin mucho esfuerzo, a abrir los ojos. ¿Para qué? Ahí sigue el techo de tirol cuyas formas lo tienen tan aburrido como su propia vida. También ahí está la pared con el póster enmarcado de “La vendedora de alcatraces” de Diego Rivera que tanto odia. El baño sigue sucio de dos semanas, la alfombra está sembrada con bolitas de cabello, y hay una montaña de ropa sucia erigida desde tres semanas antes. ¿Para qué abrir los ojos? Tiene calor debajo de las cobijas. Seguro son más de las ocho de la mañana y es un día claro. Está boca arriba. Así amanece diario. Se duerme de lado, pero invariablemente en las mañanas despierta viendo el techo. Está cansado de lo mismo. Afuera la gente está en sus trabajos, tomando el primer café de la mañana, en el camión, en el metro rumbo a sus oficinas. Leonardo dejó de trabajar hace tres semanas. Renunció. Como en otras ocasiones, le bastó con un pequeño coraje para tom...

Qué pelea

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Esta sí que fue una pelea original. Después de más de 30 años de conocernos y creo que nunca me había dado un encontronazo de este calibre con mi propia hermana. Eso habla principalmente de dos cosas: nuestra total carencia de comunicación y el casi nulo interés que cada uno tiene por el otro.

Compulsiones

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Tengo una compulsión: olerme la mano, y luego el brazo, y a veces las piernas. No soy el único que hace eso. Lo sé. Tengo una compañera en el trabajo que hace exactamente lo mismo (al menos con las manos). No sé cuál sea su sensación, pero yo al menos, cuando lo hago, siento una poco de tranquilidad. Oler mi propio aroma me tranquiliza. Es como entrar en contacto conmigo mismo en un momento en el que desearía estar completamente solo y concentrado. En medio de la oficina, en medio de la gente, bajo la presión diaria del trabajo huelo mi mano derecha, mi mano izquierda y luego los brazos. Aspiro profundamente y alcanzo un poco de tranquilidad para acallar la tensión. Sé que no somos los únicos. He visto a más gente olerse la mano con un poco de vergüenza o de culpa porque no saben si lo que están haciendo está bien, está mal o es parte de una conducta que los pone al borde de la locura. Yo francamente tampoco lo sé. Llevo años y años haciendo lo mismo y no creo que por hacerlo es...

Escucho que...

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Me despierto. Lo primero que escucho es el rechinar de las llantas de un coche que frena poco antes de atropellar a una persona. Sé que así sucedió porque ya me pasó una vez... Bueno, no me pasó, yo hice que pasara. Me lancé al paso de un coche, pero mi plan no funcionó. Salí con algunos raspones y la frustración de ni siquiera enviar a la cárcel al conductor del auto. Al contrario, fui yo el que pasó un par de noches en los separos. Según el juez era por mi propia seguridad.

Estoy solo de paso

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Siempre me digo lo mismo. Estoy sólo de paso. En todas partes, con todas las personas. Es como si en algún lugar de mi mente tuviera la firme intención de largarme de esta vida. Estoy en este trabajo mientras encuentro algo mejor, tengo esta casa en lo que junto para una más grande, ando en transporte público en lo que me compro un nuevo coche, vivo en esta ciudad en lo que me animo a salir de ella. Sigo sin tener hijos en lo que logro estabilizar un poco mi vida, no veo a mis amigos y a mi famlia porque no me gusta que me vean deprimido. Escribo este blog en lo que me atrevo a lanzarme como escritor profesional...

Pensamientos de un bipolar

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En un mundo ideal los enfermos deberían tomar medicinas para curarse y seguir sus vidas de forma normal, siendo productivos, llevándose bien con sus familias, amando y siendo amado. Tomar las pastillas y seguir al pie de la letra las indicaciones del doctor sería suficiente para ser feliz. Claro que eso nunca pasa.

Test de trastorno bipolar

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Test de bipolaridad Estas preguntas forman parte del Hypomania Cheklist 32 y fue creado por Jules Angst, profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de Zurich, en Suiza. Apareció en la revista Conozca más del mes de julio. ¿Cómo te sientes hoy en comparación con tu estado de ánimo usual? - Mucho peor de lo normal - Peor de lo normal - Ni mejor ni peor de lo normal - Un poco mejor de lo normal - Mejor de lo normal - Mucho mejor de lo normal Usualmente ¿cómo eres en comparación con otras personas? Es decir, comparándote con otros, tu nivel de actividad, energía y humor es... -Siempre estable y uniforme - Generalmente es más elevado - Generalmente es más bajo - Continuamente muestra periodos de altas y bajas de energía Si consideras que el resultado obtenido no te favorece, no dudes en acudir a un psiquiatra.

Los últimos días

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Estos últimos días, los días en los que no tomé mis pastillas, los días en los que me sentí tan mal, esos días que tanto me aquejaron y me hicieron sentir como una rata de laboratorio asustada; esos, también fueron mis mejores días.

Sin retorno

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Dejé de tomar las medicinas por un par de semanas y fue lo peor que pude hacer. Por momentos creí que no había un punto de retorno. No es como cuando borras el sistema operativo de la computadora y se guarda una parte justo antes de eliminar todo, por si algo sale mal. Dejé las pastillas por dos razones. La primera porque de nuevo creí que podía estar bien sin ellas. Estaba de nuevo en un pequeño bache de depresión del que parecía fácil salir, pero sobre todo era un bache pequeño, de esos que parecen leves y sin mayor importancia. La segunda razón por la que dejé el tratamiento fue porque se me acabaron las pastillas y no encontraba el tiempo para ir a la farmacia. A estas dos variables se sumó una más que nunca consideré que se presentaría y que se convirtió en la más importante. Una llamada de una vieja conocida se presentó para cambiarme la vida y la rutina. Me ofrecía un trabajo extra. El momento, me pareció entonces, no era mejor. Justo en esos días necesitaba de una entrada ...

Monstruos

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No me da pena admitirlo: de niño me daba miedo la oscuridad, cerrar los ojos y ver al diablo. A ninguna de esas dos cosas les temo ya. Pero hay un sujeto que veo todas las mañanas que encarna uno de mis más profundos temores: volverme loco.

Ley de la atracción bipolar

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Me pregunto cuándo la ley de la atracción me hará justicia. Si es que existe, pronto deberá ocurrirme: a) que una bala perdida me de entre ceja y ceja, b) que me despidan del trabajo con liquidación incluida o c) que me saque el melate. Como veo las cosas, lo más probable es que me corran del trabajo sin más dinero que la quincena que corre.  Entonces el mundo se me vendría encima por un tiempo. No sé cuanto. La última vez que me corrieron fue hace más de tres años. No sé que haría ahora si me corren. Lo más increíble es que teniendo un gran empleo no tenga ganas de seguir en él. 

Videos sobre trastorno bipolar

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Inspirado en los videos que @lilithroolz subió y que @aritelch twitteo, me di a la tarea de buscar otros videos ( aunque sin mucho éxito) relacionados con el trastorno bipolar. Les dejo aquí una pequeña selección. Si tienen mejores videos favor de compatir. El primero fue producido por una amiga bipolar @lilithroolz desde Chile, con una gran selección musical y una visión muy fiel a lo que sucede en la mente de una personas con este trastorno. Este otro está un tanto largo, pero muy completo, seguro con alguna de las historias te sentirás identificado. El que sigue lo twitteo @aritelch y es más bien una especie de campaña para evitar que las etiquetas de enfermedades mentales definan a las personas. Añado este video del gurpo OK Go. La canción no es tanto de bipolaridad sino de depresión. "Esto también pasará", es el mensaje, según mi escaso inglés. Los videos son bastante entretenidos. Aquí la letra: You know you can't keep letting it get ...

La depresión y la dieta

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Escultura de Ai Wei Wei ¿Estás tratando de encontrar una dieta para aliviar la depresión? Desafortunadamente no hay una fórmula específica para eso. Ningún estudio ha encontrado que un plan específico de alimentación pueda aliviar la depresión clínica. Sin embargo, mientras algunas dietas o alimentos puede no aliviar la depresión, (o ponerte instantáneamente de mejor humor), un dieta saludable puede ayudarte como parte de un tratamiento contra la depresión. 5 tips para comer si buscas recuperarte de una depresión profunda. 1.- Consume una dieta alta en nutrientes Los nutrientes en los alimentos dan el apoyo para que el cuerpo se recupere, crezca y esté bien. Los nutrientes que todos necesitamos incluyen las vitaminas, minerales, carbohidratos, proteínas y también pequeñas cantidades de grasa. Una deficiencia en cualquiera de estos nutrientes provoca que nuestros cuerpos no funcionen a toda su capacidad, incluso pueden causar enfermedades. 2.- Llena tu plato con antioxida...

Plan de noche

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Esa noche mi plan era quedarme en casa a sentirme mal por haber terminado con mi novia. En la tarde fui a la facultad para recibir un tonto diploma que decía que había terminado la carrera. Punk, mi mejor amigo desde hace casi 20 años, me convenció de ir a la graduación de uno de la vieja camarilla de la adolescencia. Me resistí, pero al final accedí con un poco de culpa porque mi madre, que había insistido en acompañarme a la facultad, tuvo que regresarse sola. De hecho no la volvería a ver sino hasta el siguiente día por la tarde después de que se me bajara la tremenda cruda.