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Mostrando las entradas con la etiqueta accidente

Plan de noche

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Esa noche mi plan era quedarme en casa a sentirme mal por haber terminado con mi novia. En la tarde fui a la facultad para recibir un tonto diploma que decía que había terminado la carrera. Punk, mi mejor amigo desde hace casi 20 años, me convenció de ir a la graduación de uno de la vieja camarilla de la adolescencia. Me resistí, pero al final accedí con un poco de culpa porque mi madre, que había insistido en acompañarme a la facultad, tuvo que regresarse sola. De hecho no la volvería a ver sino hasta el siguiente día por la tarde después de que se me bajara la tremenda cruda.

Líquidos y dieta blanda

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  No es para mi la dieta. Es para mi esposa. La operaron de emergencia y ahora estoy solo en el departamento, escribiendo esto mientras ella está en una cama de hospital, con el vientre partido a la mitad, con dolor y mucha tristeza.   Y pensar que todo comenzó con un cólico tan fuerte como nunca en mi vida había vito que le diera, y terminó con una hemorragia interna que tuvieron que drenar.

Las 5 cosas que odio

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A ti, que entraste por azar en mividabipolar, te invito a que te desahogues y escribas 5 cosas que odias. Razones habrá de sobra... 1.- Odio sentir el sudor ajeno en el metro. 2.- Odio el sabor de la mayonesa vieja. 3.- Odio escuchar los choques en la avenida desde mi departamento, y no estar ahí para verlos. 4.-Odio los olores que mi cuerpo despide cuando como mucha (y deliciosa) grasa. 5.- Odio gastar mi tiempo y energías en cosas que no me van a redituar.

Por el rabillo del ojo (o Dos caídas, un día)

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Mirar de reojo para mi se convirtió en lago cotidiano, pero sobre todo, consciente. Es un hecho que todos tenemos, en mayor o menos grado, desarrollada la visión periférica que es aquella que nos permite ver a nuestros costados de manera involuntaria. Hace muchos años para mí era natural mirar de esta manera cuando jugaba baseball. Así espiaba los corredores de primera y segunda que abrían descaradamente. Luego apliqué la misma técnica para cruzar la calle. No me es totalmente necesario girar la cabeza para saber si viene o no un coche. Esta visión es también la que me avisa en el metro o en la calle cuando alguien me está mirando fijamente. Es algo casi instintivo. Una vez que registro la insistencia de una mirada, me muevo para asegurarme que efectivamente es a mí a quien vigilan. Luego los encaro descubriéndolos en flagrancia. Hoy en dos ocasiones hice caso omiso a mi visión periférica. A pesar de que con el rabillo del ojo me di cuenta de que dos cuerpos caían, no hice nada por rem...

Casi choco por el Trastorno Bipolar

Casi mato a varios de mis mejores amigos. Hubiera, hubiera... Hubiera sido un accidente, claro. Accidente causado por mi imprudencia, por mi neurosis y debajo, en la sombra mi hipomanía... Y más abajo todavía, mi depresión. Fue una tarde en que quedamos en ir al teatro. La función era a las ocho de la noche y se nos hizo tarde. Reunidos en casa de una buena amiga esperábamos a que uno, de los que siempre llegan tarde, llegara. Salimos repartidos en dos coches. Al volante de uno iba yo. No sabía bien el camino, al menos hasta cierto punto de la ciudad. Pero el trayecto que me sabía de memoria lo recorrí lo más rápido que pude. Aun con un coche viejo y poco potente dejé muy atrás a mi amigo que manejaba el otro coche. Era una vía rápida, íbamos como seis en el vocho. Todos muy asustados. Ellos, no yo. Yo iba emocionado, excitado, dueño de la velocidad, el control del coche y con el único propósito de llegar a tiempo a la función... Adelante, apenas unos metros, un coche dio la vuelta a l...