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Los químicos de la depresión

Tipos de neurotransmisores Cualquier falla en estos sistemas puede afectar considerablemente al estado de ánimo. La acetilcolina mejora la memoria e interviene en el aprendizaje y la capacidad para retener información. La serotonina ayuda a regular el sueño, apetito, y estado del ánimo e inhibe el dolor. La investigación respalda la idea de que algunas personas con depresión tienen una reducción en la transmisión de serotonina. Los niveles bajos de un subproducto de la serotonina se ha vinculado a un riesgo mayor de suicidio. La noradrenalina contrae los vasos sanguíneos e incrementa la presión sanguínea. Puede provocar ansiedad e intervenir en algunos tipos de depresión. Además, aparentemente, ayuda a determinar las motivaciones y las recompensas. La dopamina es fundamental para el movimiento. También  influye en la motivación y desempeña un papel en la forma en que una persona percibe la realidad. Los problemas en la transmisión de la dopamina se han asociado con la psi...

Maldito inicio de año

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Divertirme. ¿Qué hay de eso? ¿Con que me divierto? Viendo películas, leyendo algo interesante, platicando con mi esposa. ¿Qué cosa me entretiene? Escribir... a veces creo que esto más bien me presiona, me estresa y me angustia. En mi deseo por escribir cosas interesantes, originales, me meto en una espiral que no lleva a ningún lado, salvo a la depresión.

Odio las primeras semanas de todo...

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Pero claro, no lo vi llegar y ahora me ataca, me enfurece cada vez que abro los ojos, cada vez que hurgo en mi mente para tratar de dejar atrás esta sensación de vacío que me aplasta. Así me siento: aplastado por un enorme saco que no me deja moverme y que está totalmente vacío. No tiene nada dentro, sólo la ilusión de que algo muy enorme y horrendo me pesa, tanto que me es imposible levantarlo. Que monserga. La primera semana después de vacaciones es siempre lo mismo y a pesar de que sé que me va a pasar, no hago nada para remediarlo, para disminuir en lo posible los efectos de esta depresión post vacaciones. Es como ir al paraíso y luego regresar a la Tierra en medio de un bombardeo. No sé si pueda seguir mucho tiempo así. Necesito recordar cómo vivir con esto, y a pesar de esto.

La última de 2010

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Es más o menos normal que en estos días cuando se acaba el año, haya más casos de depresión, de tristeza e incluso de suicidios. Una de la razón es la depresión estacional que está relacionada con la disposición de la luz respecto a la Tierra. En esta época del año los rayos solares pegan en un ángulo que la hacen ver más amarillenta. Además el reloj biológico sufre también algún cambio que redunda en depresión. Por otra parte, esta época del año también se presta para que la gente haga un recuento de lo sucedido en el año que termina, que recuerde lo bueno y lo malo. Pero como nuestra naturaleza es negativa, siempre recordamos lo malo, lo peor y lo fatal. Somos muy raros.

Aniquilemos la Navidad

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Este de aquí es el árbol de Navidad que tengo en mi departamento, sí, todavía este 29 de enero cuando, ya casi estamos dándole la puntilla al primer mes de este 2010. La razón por la que no nos hemos desecho de él no es precisamente por nuestro gran espíritu navideño. Simplemente que es más fácil comprar las cosas que desecharlas. Es una pena que no tengamos el tiempo para quitarlo y bajar los cinco pisos que nos separan de los botes de basura. Ah... pero es que ese es otro paquete. Resulta que si queremos tirar a la basura el cadáver de la Navidad, tenemos que pagar una propina extra al basurero... Prefiero la idea maravillosa y de mi esposa: Cortemos el árbol en pedazos y lo vamos bajando poco a poco... Sí, la idea de destazar este árbol me agrada, sobre todo por la oportunidad de desquitar todas nuestras frustraciones navideñas en él. Sólo tenemos que hacernos un tiempito para realizar nuestro proyecto de hacer cachitos la Navidad de 2009.

Depresión postvacional

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Sí, a veces me acuerdo que hace apenas unos días, era un hombre feliz, que no trabajaba y se la pasaba con su esposa, disfrutando del tiempo juntos, esperando que llegara este monstruo insaciable que es la vida real después de las vacaciones. No sé si exista esa figura que yo quisiera llamar depresión post vacacional. Pero yo estoy seguro que sí existe, que sí pega y que, incluso, puede ser más grave que la depresión de Navidad y la causada por el alza de los impuestos.

 No es extraño que apenas regresamos de vacaciones, la rutina se hace más pesada, el tiempo pasa más lento, y en tanto más frío hace por las noches, en las mañanas es más complicado desprenderse de la cama. A mí me pasa, a mi esposa le pasa, a mis compañeros en la oficina les pasa. Será que estoy rodeado de deprimidos, o que la vida, en general es difícil, cuando se disfrutan tanto los días de descanso.

 Apenas llevo dos semanas de trabajo y ya quiero renunciar de nuevo. No me siento capaz de hacer un año más...