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Mostrando las entradas de enero, 2011

El poder curativo de la escritura

De nuevo tengo unos minutos para estar solo, sin nada que hacer y puedo escribir. Pensar un poco. Esta semana pude hacerlo antes también y escribí, pero lo hice a mano. Después de terminar de reflexionar acerca de lo que he sentido en las últimas semanas me queda clara una cosa: a mi me sirve escribir.
De alguna manera me cura, me permite poner en orden mis pensamientos y tratarlos como si fueran ajenos a mi. Supongo que es una especie de exorcismo en el que el demonio que me infesta es creado por alguna fuerza involuntaria que yo mismo inventé.
Una vez puestos mis pensamientos en el papel, me doy a la tarea de olvidarlos. Me pasa prácticamemte con todo lo que hago y digo: una vez que dije lo que dije o escribí lo que traía atorado lo dejo y lo olvido. No lo rompo, no lo tiro, solo lo olvido, igual que olvido lo que me sucede: lo malo pero sobre todo lo bueno.
Ya en una ocasión mi doctora me recomendó tratar de recordar lo bueno que me ha sucedido en la vida. No recuerdo si lo hice…

Maldito inicio de año

Divertirme. ¿Qué hay de eso? ¿Con que me divierto? Viendo películas, leyendo algo interesante, platicando con mi esposa. ¿Qué cosa me entretiene? Escribir... a veces creo que esto más bien me presiona, me estresa y me angustia. En mi deseo por escribir cosas interesantes, originales, me meto en una espiral que no lleva a ningún lado, salvo a la depresión.

Odio las primeras semanas de todo...

Pero claro, no lo vi llegar y ahora me ataca, me enfurece cada vez que abro los ojos, cada vez que hurgo en mi mente para tratar de dejar atrás esta sensación de vacío que me aplasta.

Así me siento: aplastado por un enorme saco que no me deja moverme y que está totalmente vacío. No tiene nada dentro, sólo la ilusión de que algo muy enorme y horrendo me pesa, tanto que me es imposible levantarlo. Que monserga.

La primera semana después de vacaciones es siempre lo mismo y a pesar de que sé que me va a pasar, no hago nada para remediarlo, para disminuir en lo posible los efectos de esta depresión post vacaciones. Es como ir al paraíso y luego regresar a la Tierra en medio de un bombardeo.

No sé si pueda seguir mucho tiempo así. Necesito recordar cómo vivir con esto, y a pesar de esto.