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¿Dejé a mi psiquiatra en una caja?

La mudanza ha sido un desmadre. Todo: de principio a fin.  Bueno, el viaje no, de hecho fue muy tranquilo, pero apenas llegué a mi departamento, supe que serían largos días con muchos gastos económicos y emocionales.   Llevo una semana aquí y la mitad de nuestras cosas siguen regadas por esta miniatura de casa.  Para encontrar mi cepillo de dientes fue un búsqueda de horas, mi vecino se droga en la calle, en las mañanas en las calles se ven prostitutas y prostitutos que regresan de trabajar, no tenemos cocina, el cuarto de mi hijo huele a caca de perro y no tengo trabajo.    Lo que tengo, y mucho, es miedo.

La recaída

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Es inminente mi depresión. Tenía un rato de no sentirla, ya casi se me había olvidado de cómo se siente, cómo de pronto la vida parece no valer absolutamente nada. Pero hay una razón. Me voy a separ de mi esposa. Tras varios meses de intentarlo, la cuerda se rompió de tanto tensarla. No es extraño para quienes nos conozcan, que evidentemente no es nadie... Yo bipolar, e incapaz de vincularme emocionalmente al nivel que ella requiere. Y ella, exigente y demandante como nadie en el mundo. La amo, no hay duda. Y en el fondo, creo que ella también. Pero ya no es vida. Siempre enojados, siempre peleando, siempre a la expectativa: yo de lo que me va a reclamar, y ella de qué cosa me puede echar en cara. Hace dos días tomé la decisión después de muchas e infructuosas sesiones de terapia de pareja. Nada ha valido la pena. Ni mis esfuerzos por implicarme más en su vida y poner más atención a la mía, al mismo tiempo; ni su intención para relajarse y ser más tolerante con mis pérdidas absolutas d...

De nuevo por acá...

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En realidad no sé cuándo fue la última vez que escribí en el blog. Pero han sido por lo menos tres meses en los que mi vida ha dado un giro, un vuelco, topes y marometas. Renuncié a mi trabajo, me mudé de departamento, entré a otro trabajo mucho, pero mucho más demandante, descubrimos mi esposa y yo que ha estado enferma desde hace muchos años sin que nadie se percatara al 100%... Mis problemas psicológicos disminuyeron al principio de estos tres meses de locura, pasión y esfuerzo. Estaba más preocupado por estacionarme, por llegar a algún punto estable, que por azotarme por cosas casi insignificantes. Pero la vida va poniendo trabas, muros, escaleras, lagos, ríos, algunas veredas, y puentes que facilitan o hacen más pesado el camino. Eso me ha pasado. De ser un simple redactor de un medio que apenas alguien leía, he pasado a ser el redactor de otro medio mucho más grande, aunque no por eso muy importante. Lo que sí ha subido son tres cosas: mi sueldo, mis responsabilidades y l...

La Mudanza

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Dejé de escribir un tiempo. Lo hice sí por desidia, porque tenía otras cosas que hacer, pero también por un conato de depresión que quise ocultar hasta de mi propia conciencia. No me arrepiento. Me cambié de casa y sufrí de algo así como un desfase de personalidad. Fue como si de pronto me hubieran sacado de mi cuerpo, de mi vida, de mi rutina para implantarme de buenas a primeras y sin más aviso que la propia testificación de que mis cosas eran cambiadas de un departamento a otro. Y al día siguiente, me atacó una especie de cruda de personalidad. Mi pelo no era mi pelo, mis ojos no eran mis ojos y tenía la fiel certeza de que todo cuanto me rodeaba era tan nuevo que ni mi esposa me conocía, y yo a ella. Fueron sólo dos días los que pasé por esto. Luego me acostumbré. Pero seguí sin escribir por otra razón: no quería molestarme en hacer esfuerzos extras. No quería entrar en conflicto con mi esposa por el simple hecho de estar sentado frente a la computadora y no junto a ella platicand...