Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta tristeza

Mi otro yo bipolar

Imagen
Y sí, sigo escribiendo sin mayor objeto que estar presente. Trato de estar, de permanecer, de seguir aquí sin mucho éxito. Trato de escribir, trato, trato, trato, trato, trato, trato, trato. Trato también de recordar, eso que tanto trabajo me cuesta porque no me gusta pensar. Me gusta más imaginar de vez en vez que mi vida no es ésta. Que justo ahora alguien más me lleva en su mente y me inventa la tristeza sólo para no aburrirse y probar hasta dónde llego. No me quiere, sin duda no me quiere. Si esa cabeza universal realmente me tiene en su interior, quisiera que nunca me dejara solo, que me acompañara hasta el final que él decida, pero que por favor me deje en paz, me deje respirar y sentir, al menos por un momento, un poco de tranquilidad, un poco de bienestar. No mucho, no soy exigente, tampoco soy tan egoísta. Sólo de vez en cuando, lo suficiente para sentir que la cárcel vale la pena, que este malestar continuo que parece inevitable y eterno tiene tregua, una oportunidad de r...

El poder curativo de la escritura

De nuevo tengo unos minutos para estar solo, sin nada que hacer y puedo escribir. Pensar un poco. Esta semana pude hacerlo antes también y escribí, pero lo hice a mano. Después de terminar de reflexionar acerca de lo que he sentido en las últimas semanas me queda clara una cosa: a mi me sirve escribir. De alguna manera me cura, me permite poner en orden mis pensamientos y tratarlos como si fueran ajenos a mi. Supongo que es una especie de exorcismo en el que el demonio que me infesta es creado por alguna fuerza involuntaria que yo mismo inventé. Una vez puestos mis pensamientos en el papel, me doy a la tarea de olvidarlos. Me pasa prácticamemte con todo lo que hago y digo: una vez que dije lo que dije o escribí lo que traía atorado lo dejo y lo olvido. No lo rompo, no lo tiro, solo lo olvido, igual que olvido lo que me sucede: lo malo pero sobre todo lo bueno. Ya en una ocasión mi doctora me recomendó tratar de recordar lo bueno que me ha sucedido en la vida. No recuerdo si lo hice,...

La última de 2010

Imagen
Es más o menos normal que en estos días cuando se acaba el año, haya más casos de depresión, de tristeza e incluso de suicidios. Una de la razón es la depresión estacional que está relacionada con la disposición de la luz respecto a la Tierra. En esta época del año los rayos solares pegan en un ángulo que la hacen ver más amarillenta. Además el reloj biológico sufre también algún cambio que redunda en depresión. Por otra parte, esta época del año también se presta para que la gente haga un recuento de lo sucedido en el año que termina, que recuerde lo bueno y lo malo. Pero como nuestra naturaleza es negativa, siempre recordamos lo malo, lo peor y lo fatal. Somos muy raros.

El bipolar zombie

Imagen
Hay palabras que cautivan por sí solas, una de ellas, y a últimas fechas, es zombie. Todo es zombie ahora. Incluso este blog, que suele ser más depresivo que fantástico. Hoy no sólo soy bipolar sino también zombie.

Dolor bipolar: ida y vuelta

Imagen
Me he encontrado con algunos comentarios que no sólo me hacen sentir bien por la confianza que tienen los lectores por compartir sus experiencias, sino que también me deja una valiosa lección: todos nosotros tenemos algo en común: la certeza de que estamos enfermos, de que necesitamos ayuda, pero también de que hay mucha gente que nos aprecia y que se preocupa por nosotros.

¿Qué es la distimia?

Imagen
Los profesionales de la salud mental usan el término distimia para referirse a una depresión leve y monótona que dura al menos dos años en los adultos y un año en los niños y adolescentes. Aunque no es tan incapacitante como la depresión mayor, su persistencia puede impedirle sentirse bien e invadir sus actividades laborales, escolares y su vida social. Si la depresión equivale al color negro, la distimia puede comparase con un gris tenue. A diferencia de la depresión mayor, en la cual episodios relativamente cortos pueden separarse por lapsos considerables, la distimia dura al menos cinco años como promedio.

¿Qué es la depresión?

Imagen
Estoy leyendo un libro que se llama Entendiendo la depresión, editado por la Harvard Health Publications. Si pasamos por alto los errores de edición y traducción, creo que tiene algunas cosas interesantes que sin duda para muchos de nosotros es algo ya conocido, pero para todos aquellos que se van interesando en esto de los estados del ánimo, no está por demás repetirlo. Aquí, la definición de depresión y cómo es una depresión severa.

¿Dónde están los funky punky?

Imagen
No lo puedo evitar: soy fan de los Funki Punky. No al grado de coleccionar todo lo que haya sobre ellos, pero sí lo suficiente para poner calcomanías en mi celular y en alguno de mis cuadernos de notas. También al grado de buscar infructuosamente en los vualá de Gamesa los clips que se prometían en su envoltura, pero sin resultado todavía. Ante esta falta de resultado, me pregunto ¿En serio habrá esos clips...? ¿Alguien los ha visto? Por favor díganme que sí.

Líquidos y dieta blanda

Imagen
  No es para mi la dieta. Es para mi esposa. La operaron de emergencia y ahora estoy solo en el departamento, escribiendo esto mientras ella está en una cama de hospital, con el vientre partido a la mitad, con dolor y mucha tristeza.   Y pensar que todo comenzó con un cólico tan fuerte como nunca en mi vida había vito que le diera, y terminó con una hemorragia interna que tuvieron que drenar.

40 pasos a la felicidad

Imagen
No creo en los decálogos, ni en las recetas mágicas. Estoy seguro de que sólo el trabajo diario, la concentración y la terapia nos pueden ayudar, pero siempre alienta leer las listas de cosas que debemos hacer para alcanzar la felicidad. A continuación, enumero algunas.

Una llamada más para el fin del mundo

Imagen
No sé que decir. Tanto mi esposa como yo estamos muy mal de la cabeza. Dos días después de aceptar la separación volvimos a platicar la situación y ambos acordamos que todavía tenemos salvación. Nada raro para un par de bipolares, o al menos neuróticos. Esos dos o tres días en los que prácticamente fuimos un par de desconocidos bajo el mismo techo, me di cuenta de que verdaderamente estamos juntos sólo porque nos amamos mucho. Ni yo necesito de ella, y estoy seguro de que ella no necesita de mi. Estas líneas, y estos hechos, no pueden ser otra cosa más que claras señales del fin del mundo, justo ahora que está tan de moda el tema. Yo bipolar y disperso como polvo de harina, ella neurótica y aprensiva como abrazadera de tubo, ambos con ganas todavía de estar con el otro, de soportarlo todo y buscar la manera de darle vida a esto que ya lleva más de 10 años andando. De veras que hay que estar muy loco para hacer esto, de veras hay que tener una mente trastornada para aguantar mis...

Un día a la vez

Imagen
Alcohólicos, anoréxicas, jugadores, comedores compulsivos, etc., todos tenemos algo en común: somos adictos a algo. Todos tenemos comportamientos obsesivos compulsivos. No sabemos cómo controlarlo, y muchas veces sabemos que está mal, que invariablemente nos llevará a un punto sin retorno, y sin embargo, seguimos haciéndolo, es imparable. Conozco a algunos jugadores compulsivos que han perdido sus trabajos, sus casas, sus negocios, sus coches, incluso sus familias, pero no podían dejar de apostar. Convivo también con alcohólicos todos los días. Ya sea que se arrastren de borrachos dos o tres días a la semana, o que simplemente no puedan dejar de tomar diario para seguir su vida normal, el caso es el mismo: no pueden, o no quieren dejarlo. Yo no apuesto, ni soy alcohólico, ni me drogo, ni como sin control. Me jacto de todo eso. Pero creo que todos los anteriores pueden presumir que en los momentos en que lo hacen pueden ser un poco felices, o al menos eso dicen, o creen. Luego v...

Autoconvencimiento

Imagen
No siempre, pero a veces me pregunto si todos los que tienen 28 años, y llevan una vida medianamente fácil se sienten tan como yo. Estoy seguro que no porque comparto mi vida laboral y personal con personas de la misma edad y me doy cuenta de que no es así. No todos tienen este sentimiento que me ronda cotidianamente de que de poco vale todo. Tampoco soy el único, pero somos minoría. Conozco dos o tres más como yo y el resto, me da la impresión de que en realidad están fingiendo. Es extraño, pero siento que todos, en el fondo, están tan desilusionados de lo que hacen y de sus vidas que tratan de convencerse siendo falsamente felices. Sinceramente a veces los envidio, cuando me entra la nostalgia por la sonrisa fácil, por el pensamiento sencillo. Pero luego me doy cuenta de que todo, en el peor de los casos, es pura pose. Un argumento para convencerse a sí mismos. Claro, sí hay personas auténticas, pero son las menos. A ellas, mis más sinceras envidias...

Pactos incumplidos y resaca

Imagen
Primero sí, digo unas cosas, y luego me retracto... bueno, no, la verdad es que se me olvida. Espero que con esas palabras, que a mí se me olvidan y a ella se le encajan en la piel como fierro caliente, no traigan mayores consecuencias negativas. Trato de apagar la conflagración con un chorrito de palabras que, al final, termina esfumándose. Así vivo, siempre con la esperanza de que lo que digo y dejo de decir no se me venga encima, como suele sucederme. ¿Será que trato de darle por su lado a todo el mundo, excepto a mí mismo? Eso me han dicho, que trato de complacer a todos, de cumplir con las expectativas de todos, pero no tomo en cuenta lo que quiero, lo que deseo, lo que me interesa. Así he vivido...

Ejercicio (2 de2)

Imagen
Encuentro entonces mi propia estatua. Es de bronce, mide unos dos metros y medio. No está en una posición triunfadora, ni retadora, o guerrera. Simplemente está ahí, parado, vestido con una playera de manga larga, pantalones de mezclilla y botas negras. Tiene las manos en las bolsas y mira al frente sin mucha intención. No mira al horizonte, más bien parece estar pensando en algo que se le quedó atorado, tiene la mirada perdida y está pensando en algo que se le acaba de ocurrir y sin querer está concentrado en eso, sin saber bien a bien qué es. En la placa, también de bronce, dice con letras bajo relieve: ¿De veras hay algo que valga la pena? La estatua cobra vida. No es que se mueva, tampoco es que hable, parece que se comunica sin palabras. ­-¿Por qué estás aquí? -No sé. -Digo, entiendo que si la señora de las quesadillas tiene su propia estatua, tú también podrías tenerla, pero ella hacía quesadillas… ¿tú que has hecho? -Ya te dije que no sé. Y a veces no me importa. Yo sólo esto...

Ejercicio (1 de2)

Imagen
Camino en un bosque sin un rumbo fijo. Creo que estoy perdido, más de lo que nunca pude pensar. No puedo pensar claramente, camino sin pensar, como un reflejo; no pienso en nada específico salvo estar caminando sin rumbo fijo. De veras que estoy perdido. Contrario a lo que suele encontrarse en los bosques, en éste no hay ruidos, no hay animales, aves o viento que rompa con esta especie de nata silenciosa, densa e impenetrable que me envuelve. Ojalá hubiera el canto de una ave, o los pasos de una ardilla que me distrajera, que llamara mi atención, pero no, estoy tan solo que los árboles mismos parecen quitarse de mi camino. Así, veo un pequeño cerro al fondo del bosque. A este paso no son más de 10 minutos caminando y es la única cosa en este paisaje que llama mi atención. La pendiente no es pronunciada, pero el cerro está un poco pelón, la tierra es arenosa y me cuesta un poco de trabajo subir porque me hundo en la tierra tan suave. Al llegar a la parte alta del montículo, ...
Imagen
Sí, sigo teniendo ese pequeño problema de no poderme creer que realmente soy lo que pretendo ser. Es una cuestión tan añeja como mi vida misma. Cuando era estudiante, no creía realmente que pudiera ser tan buen estudiante. Ahora que soy, o que intento ser un profesional, me cuesta todavía más trabajo asirme a un concepto de mí mismo que por alguna razón, me niego a aceptar... aunque en realidad ya lo soy. Supongo que se debe a un temor inconfesable a la responsabilidad, al compromiso de dar resultados, a rendirle cuentas a una autoridad que, del todo, no reconozco. Puedo pensar que todo se resolverá con el tiempo, que el tiempo, los días me darán la claridad para aceptar lo que soy; o ir cambiando poco a poco, y sin esfuerzo, lo que soy. Pero desafortunadamente yo sé que no es así. Esto no es cosa de fe, los cambios no se dan sin esfuerzo, de manera mágica. Hay que trabajar, y además hacerlo duro para que las cosas fluyan, para que pueda en un momento dejar el piloto automático y p...

Supermartes de depresión (o Un par de cumbias)

Imagen
Como la Ley de Murphy, pocas. Sin duda. Apenas me jactaba de lo bien que me va sin las pastillas, apenas me estoy sientiendo bien por sentirme bien sin las muletas alopáticas y ¡Bang! Viene la depresión . Fue el martes y miércoles de la semana antepasada. Sólo dos días que me parecieron el aviso y el recuerdo más aterrador. No supe ni cómo llegó. De pronto el martes me levanté casi normalmente, aunque con ese leve sentimiento que me lleva a pensar: “No, qué hueva ir hoy a trabajar, mejor me quedo en la casa y digo que me enfermé”. Pero lo supero como puedo y voy a trabajar. Y ya sentado frente a la computadora, con una lista de pendientes que bien puede esperar un día más, me dejo llevar por ese sentimiento que no sé de dónde viene y que me fustiga. ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué hago aquí? ¿Qué tengo yo que ver con todos ellos? ¿Me gusta en serio mi trabajo? ¿De qué sirve que me esfuerce si nadie valora lo que hago? ¿En serio a alguien le importa? Si abandono justo ahora la oficina y me s...

De la navidad y el terror...

Imagen
Ya llega el final del año y llega con todas las cosas negativas y positivas. Para los que tendemos a la depresión es una época especialmente negativa. Dicen los que saben que la luz de invierno, o más bien la falta de luz afecta negativamente en el ánimo de la gente. Yo sí me deprimo en invierno y más en Navidad y mas todavía en año nuevo. Pero no creo que sea culpa de la luz y el frío. Es más bien por la falta de dinero para comprar los regalos, de la falta de dinero para poder viajar, de la falta de dinero para poder comprar tantas cosas que no sólo quiero sino que necesito. Las reuniones, la cena, los amigos, las familias, la mía y la de mi esposa. Decisiones que se deben tomar. A quién se le da regalo, a quién no; con quién queremos ir, y con quién tenemos que ir. Y entonces vienen las discusiones y los enojos y ya lo veo venir y ya lo veo venir... Por eso no me gusta la navidad, peo también tiene cosas buenas como, como... bueno cuando se me ocurra lo escribiré. El año nuevo 2007 ...

La Mudanza

Imagen
Dejé de escribir un tiempo. Lo hice sí por desidia, porque tenía otras cosas que hacer, pero también por un conato de depresión que quise ocultar hasta de mi propia conciencia. No me arrepiento. Me cambié de casa y sufrí de algo así como un desfase de personalidad. Fue como si de pronto me hubieran sacado de mi cuerpo, de mi vida, de mi rutina para implantarme de buenas a primeras y sin más aviso que la propia testificación de que mis cosas eran cambiadas de un departamento a otro. Y al día siguiente, me atacó una especie de cruda de personalidad. Mi pelo no era mi pelo, mis ojos no eran mis ojos y tenía la fiel certeza de que todo cuanto me rodeaba era tan nuevo que ni mi esposa me conocía, y yo a ella. Fueron sólo dos días los que pasé por esto. Luego me acostumbré. Pero seguí sin escribir por otra razón: no quería molestarme en hacer esfuerzos extras. No quería entrar en conflicto con mi esposa por el simple hecho de estar sentado frente a la computadora y no junto a ella platicand...