8 mar. 2009

Las mismas tonadas

Qué puedo decir en mi favor, que estoy enfermo, que a veces no me puedo controlar, que se me bota la canica, pero al final el resultado es más o menos el mismo: termino hiriendo a la persona que más amo, a la que ha permanecido a mi lado los últimos tres años a pesar de todo, incluso de nosotros mismos.

Así me pasó. Fue un mal día para ambos y ya los dos estábamos hartos de que las cosas no nos habían salido como hubiéramos querido. Entonces surge una pequeña diferencia como comer pizza o pechuga y oh... drama familiar con gritos manotazos y terribles miradas... en plena calle, enfrente de los vecinos que a diario nos ven partir por las mañanas, y con un buen amigo como otro vergonzoso testigo de lo mal que la cosa se puede poner.

En fin, que el pleito duró el resto de la tarde y parte de la noche, hasta que ambos nos cansamos y decidimos dar por terminada la pelea para dar paso a darnos mutuos lenguaetazos en las heridas. Ya mi lengua y mi saliva a veces me parecen insuficientes para curar sus llagas.

Y luego recuperarnos a través de la terapeuta que ya es casi como nuestra conciencia, con todo y salario mínimo y la certeza de que regresaremos, juntos o separados, dentro de 15 días para seguir contando nuestras peleas y frustraciones.


Definitivamente son estas tonadas que he escuchado en varias ocasiones...

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