Suicidio, idea, solo idea...
Hubo un momento en el que obviamente pensé en el suicidio. Lo pensé como quien piensa en comerse un pastel que no hay en el refri, pero no tiene la voluntad de salir del departamento y buscar una pastelería. El pensamiento se reduce entonces a una ilusión sin mucho de cierto, y más bien como una especie de miedo no aceptado. Esa ha sido para mí la idea del suicidio. Pero tampoco es una idea completamente ilusoria, abstracta e inalcanzable. Se materializaba tenebrosamente las veces que estaba frente a las vías del metro con la única idea de no llegar al trabajo, de llegar y saber que mi jefa estaba muerta o despedida en el peor de los casos..., entonces se desea que alguien, entre la multitud se acerque por atrás y te empuje distraídamente para cometer el acto final sin culpa y sin responsabilidad. Una muerte accidental pero muy conveniente. Pura cobardía y nada más. No tengo nada de qué arrepentirme. El suicidio, ahora lo sé, no es sino un cúmulo de problemas que quedan sin resolver cu...