Un 2008 que promete

Habían pasado ya muchos meses desde la última vez que escribí aquí. Leo las entradas que publiqué y no me arrepiento de lo escrito y me encuentro con una sorpresa que agradablemente me sacude. Leo que tengo algunos comentarios. He pasado no sé cuántas horas frente a la computadora pensando en algo interesante para escribir, alguna anécdota que me sirva de pretexto para abordar algún tema relevante y no aburrir a los pocos que visitan el blog y los menos que lo leen. Y entonces encuentro los comentarios y en serio que el corazón se me inflama de gusto, de orgullo, de satisfacción por saber que alguien del otro lado de la pantalla y muy probablemente del otro lado del océano leyó y encontró interesante algunas de las palabras que aquí escribo. Gracias, en serio, por sus comentarios. Pasaron las fiestas de diciembre y tal y como lo pronostiqué en alguna entrada anterior, los días que se supone son de felicidad, armonía y comprensión se tornaron más bien pesadillescas. Ya buena parte de la...