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Suicidio, idea, solo idea...

Hubo un momento en el que obviamente pensé en el suicidio. Lo pensé como quien piensa en comerse un pastel que no hay en el refri, pero no tiene la voluntad de salir del departamento y buscar una pastelería. El pensamiento se reduce entonces a una ilusión sin mucho de cierto, y más bien como una especie de miedo no aceptado. Esa ha sido para mí la idea del suicidio. Pero tampoco es una idea completamente ilusoria, abstracta e inalcanzable. Se materializaba tenebrosamente las veces que estaba frente a las vías del metro con la única idea de no llegar al trabajo, de llegar y saber que mi jefa estaba muerta o despedida en el peor de los casos..., entonces se desea que alguien, entre la multitud se acerque por atrás y te empuje distraídamente para cometer el acto final sin culpa y sin responsabilidad. Una muerte accidental pero muy conveniente. Pura cobardía y nada más. No tengo nada de qué arrepentirme. El suicidio, ahora lo sé, no es sino un cúmulo de problemas que quedan sin resolver cu...

Mis días frente a la tele

Me levanto, desayuno un café, pedazo de pan, y si hay, gelatina de naranja. Luego me dejo caer en el sillón frente a la televisión y ahí permanezco el resto de la mañana. Veo los programas para señoras, chismes de actores de telenovela, recetas de cocina y belleza, concursos de perros y adolescentes que bailan, caricaturas japonesas, caricaturas gringas... Después de las 4 de la tarde me da hambre, pero me la aguanto, sé que pronto pasará, y pasa. Después de las 7 de la tarde me siento ya un poco mareado y me levanto y voy a la cocina, abro el refri, saco lo que Diana dejó preparado, lo pongo en un plato, luego al micro y de ahí al sillón otra vez. Como sin ganas, dejo el plato junto al sillón y espero a que ella regrese... Sé que soy bipolar Al día siguiente me levanto, desayuno un café, pedazo de pan, y si hay, gelatina de naranja...

Casi choco por el Trastorno Bipolar

Casi mato a varios de mis mejores amigos. Hubiera, hubiera... Hubiera sido un accidente, claro. Accidente causado por mi imprudencia, por mi neurosis y debajo, en la sombra mi hipomanía... Y más abajo todavía, mi depresión. Fue una tarde en que quedamos en ir al teatro. La función era a las ocho de la noche y se nos hizo tarde. Reunidos en casa de una buena amiga esperábamos a que uno, de los que siempre llegan tarde, llegara. Salimos repartidos en dos coches. Al volante de uno iba yo. No sabía bien el camino, al menos hasta cierto punto de la ciudad. Pero el trayecto que me sabía de memoria lo recorrí lo más rápido que pude. Aun con un coche viejo y poco potente dejé muy atrás a mi amigo que manejaba el otro coche. Era una vía rápida, íbamos como seis en el vocho. Todos muy asustados. Ellos, no yo. Yo iba emocionado, excitado, dueño de la velocidad, el control del coche y con el único propósito de llegar a tiempo a la función... Adelante, apenas unos metros, un coche dio la vuelta a l...

A un paso de incrementar mi T. Bipolar

Ha llegado la hora de trabajar en el trabajo... Suena tonto pero es la verdad. Hay veces en que aun estando en la oficina las cosas no marchan tan bien como quisiéramos pero tenemos que seguir ahi. Vamos entonces al baño con la esperanza de encontrar un poco de alivio en el agua fresca y regresamos al escritoro, al teléfono, con la jefa, con el compañero, el cliente y de nuevo la depresión que ahí sigue taladrándonos el cerebro. Así es la bipolaridad en su parte depresiva. Y cuando salimos del trabajo tenemos la ilusión de que pronto terminará y nos acometerá la parte maniaca, la parte "feliz" de todo... qué comedia tan barata

En un punto no muy lejano del presente

Cronológicamente no tiene sentido contar la historia. El orden nunca ha sido mi fuerte. Más valdrÌa comenzar por un punto intermedio, un punto que se debata entre la locura, la cordura y la total falta de ganas de seguir adelante. Este punto comenzó en septiembre del año pasado. Me habÌan corrido de mi trabajo (al que amaba profundamente) y hasta cierto punto estaba feliz... (sí cómo no, una de las cosas que más me han afectado de la bipolaridad es la confusión que me crea no saber en qué momento estoy feliz, en cuál triste, en cuál deprimido y en qué otro eufórico...) Me habÌa librado de la vieja maldita que era mi jefa y me habÌan retribuido medianamente bien cuando salí. El problema es que en esos días entraron a mi casa y robaron varias cosas de valor. Entre ellas, una computadora nueva que compré con la liquidación y mi hermosa y adictiva Xbox. Ahí comenzó la parte más dura de las depresiones que he sufrido. No me pude levantar. Me fue imposible. Pasaron días, semanas, incluso mes...

Mi primer texto...

Precisamente no es mi primer texto. He escrito mucho, pero nunca en este medio. Siempre hay una primera vez para todo. En este espacio, virgen casi como se puede apreciar, escribiré acerca de las cosas que a una persona como yo le sucede a diario, hora con hora, minuto con minuto. Hace unos años me diagnosticaron Trastorno Bipolar tipo 2. Desde entonces sé que vivo con este padecimiento, y desde entonces estoy en tratamiento. De esto escribiré. No del acontecer diario de mi vida, que creo que no le interesa a casi nadie, sino de cómo los efectos del TB afecta el día con día. No hay truco, no hay nada escondido. Simplemente compartiré mis experiencias buenas y malas y espero que quien las lea se quede con algo bueno. Saludos.