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2014, ahí voy...

Comienzo este 2014 haciendo tres de las cosas que más disfruto en la vida: escribir, platicar con mi esposa y salir a pasear por la ciudad. Solo me faltó trabajar, pero eso ya lo hago mañana y no pararé en todo el año. Si 2013 fue un año lleno de cosas buenas, espero que 2014 sea todavía mejor. Al menos para ser el primer día,  fue muy bueno. Para este año,  como para muchos de los anteriores, no tengo propósitos específicos.  Solo tengo en mente un par de cosas con las que estoy comprometido: terminar de escribir las historias que estoy trazando e intentar publicar más. Eso por el lado de la escritura. En lo personal intentaré retomar la terapia psiquiátrica, aunque depende mucho de mi condición economica y de salud... Como sea, creo que será un gran año. Espero que para ti también lo sea.

Aceptarse bipolar y punto

Tengo un problema... bueno, de hecho, tengo muchos y de diferentes tamaños.  Incluso podría colocarlos en el clóset y llenar cada uno de los espacios: grandes y pequeños. Pero siempre hay uno o dos que son recurrentes y son también los que más molestan. En esta ocasión voy a platicar sobre la cuestión de la autoaceptación.   Como dije, tengo un problema: no he podido aceptar algo que, al parecer, sí soy. En mi caso, tengo que aceptar que no soy una persona normal. Soy bipolar tipo 2 y soy una especie de escritor frustrado. Esos son mis dos cosas que no alcanzo a aceptar. Lo traigo a colación por una anécdota. Este fin de semana tuve un encuentro con un indigente. Era una especie de adivino - psicólogo - demente. Estuvo hablando con nosotros (mi esposa y yo) durante varios minutos en la banca de un centro comercial. Yo al principio estaba asustado porque no sabía bien qué tipo de loco indigente era... Una vez que me di cuenta de que era inofensivo, pude escucharlo ...

Síntomas del trastorno bipolar

Ya los he mencionado en alguna otra ocasión, pero no está de más recordarlos. Síntomas de un episodio de manía Síntomas de un episodio de depresión Cambios de humor Un largo periodo de sentirse "activado" o muy feliz o de un humor muy extrovertido. Extrema irritabilidad. Cambios de humor Un largo periodo de sentirse triste o sin esperanza. Pérdida de interés en las actividades que antes disfrutaba, incluyendo el sexo. Cambios de comportamiento Hablan muy rápido, saltan de una idea a otra, tienen pensamientos de manera acelerada. Se distraen con facilidad. Incrementan su actividad y comienzan nuevos proyectos. Duermen poco y no se sienten cansados. Tiene pensamientos irreales acerca de su propias habilidades. Se comportan de manera impulsiva y toman actitudes de alto riesgo. Cambios comportamiento Se sienten cansados o bajo de energía. Tiene problemas para concentrarse, recordar cosas, y tomar decisiones. Se ponen irritables. Cambian sus hábitos de comer y dorm...

Así las cosas

He abandonado este espacio, como siempre lo hago. Pero ahora tengo una razón de peso. Hace ya casi tres meses que nació mi primer hijo. El parto fue largo y complicado, pero al final el bebé salió bien y mi esposa se ha recuperado rápidamente de un parto doloroso. ¿Qué tiene que ver la llegada de mi hijo con mi bipolaridad? Parece una cuestión obvia, pero de todas maneras creo que tengo que escribirlo.   Mi hijo nació con una condición especial en su mano izquierda. Por alguna razón desconocida, cuatro deditos no se le desarrollaron del todo, sólo tiene el dedo pulgar completo. De ahí en fuera, el niño es fuerte y sano como el que más. Es un poco neurótico, pero eso se entiende por los padres que le tocaron.   En ese primer momento que lo vi, apenas unos segundos después de salir del interior de su madre, supe que mi hijo tendrá una vida un poco más complicada que muchos de nosotros que no tenemos una condición física diferente.   No lo voy a negar. Las ...

Vagancias

Nunca nada es suficiente. Bajo ninguna condición. Más si se trata de dinero, pero eso es obvio. Si uno tiene un poco de felicidad, busca más. Lo mismo pasa con la tristeza que sin buscarla, se vuelve adictiva. A mí me pasa ahora con el tiempo libre. Tengo unas horas, quizás unos días y me encuentro tirándolos al caño. Como si la vida me fuera a regalar más de estos momentos. Y para recordarme que no es así, un dolor de cabeza incisivo que no me tumba, pero tampoco me deja. De esas pequeñas espinas que se clavan en los dedos, que no duelen, pero no dejan manejar, escribir, abrir la puerta... Una pequeña felicidad no es nada si se compara con las posibilidades que se abren cuando la imaginación se excita. Drenarse y volverse a llenar. Así pasan los días en el trabajo, en la casa, en la mente. Por la mañana el día parece un cerro empinado y espinoso. Conforme se va acercando la noche y las cosas van pasando, el cerro se va cubriendo de esa luz naranja y cálida de los atardeceres y e...

Ciclotimia en el Caribe

Me dice mi esposa que en los últimos meses he tenido algunos pequeños desplantes de depresión e hipomanía. Nada grave. Yo la verdad no los recuerdo, no los he notado. Pero claro, no es raro. Tengo varios meses tan ocupado tratando de concentrarme para trabajar, intentando entender la realidad de un país ajeno y adecuarme a una ciudad desconocida, que he descuidado mis reacciones. No las he visto. Y es que no tengo las grandes depresiones ni los desplantes neuróticos que tenía hace años. Espero que todo eso ya haya pasado para ya no regresar. En esos días yo tomaba medicinas e iba al psicólogo y al psiquiatra. Hoy estoy solo, sin medicinas y sin terapia. A pesar de eso y de esperar un bebé, me he mantenido muy tranquilo, muy estable. Me dice mi esposa que de repente le preocupa que por la mañanas me tarde tanto en levantarme, que tenga sueño durante todo el día y que de repente las palabras tardan en caerme desde la cabeza hasta la lengua. Le preocupa, por otro lado, que hay días en los...

Cucarachas

Tengo 32 años, y siempre había vivido en la Ciudad de México donde estos inmundos insectos son comunes sobre todo en calles del centro histórico, tiraderos de basura y casas en las que la limpieza no es una prioridad. Nunca había tenido que compartir el piso, las gavetas, el baño, la sala, el refrigerador, el clóset y hasta la cama con ellas. Pero apenas llegué a San Juan tuve que adaptarme a ellas. No es que me espante de que mientras coma en la mesa de mi departamento tenga que espantar a las cucarachas de la mesa, ni que me llene de terror que uno de estos insectos recorra con sus patitas el cuerpo de mi esposa mientras duerme, tampoco es que me sea muy incómodo servirle a mi mujer de guardia mientras cocina para que ningún bicho se acerque a su mesa de trabajo, no nada de eso. Son nimiedades que, al parecer en esta tierra son normales. Cuando comenté a gente de la isla la situación que estaba viviendo en casa con estos seres, la respuesta común que recibí fue un simple "uhmm...