Entradas

Así en en Metro como en la calle

La toma del puente. 9:30 am El ejército de oriente, notablemente más voluminoso e integrado por hombres y mujeres vestidos y dispuestos para batirse con tal de llegar a tiempo a la oficina, madres apuradas con niños adormilados y alguno que otro obrero, tenía todas las ventajas para hacerse del paso en la estación Barranca del muerto. En el lado poniente, eran unos cuantos los que pretendían cruzar el paso sobre las vías: algunas familias ociosas, estudiantes de pinta, y uno que otro retardado con muy poca paciencia. Pero tenían una ventaja. Al frente del contingente, lenta, muy lenta, iba una anciana que bajaba penosamente por las escaleras ayudada por una andadera y alguna amiga ligeramente menos anciana. El ejército de oriente, conmovido con aquel vetusto ariete humano, se abrió mansamente.

Feliz San Valentín

Imagen

Así en el Metro... La chispa adecuada.

Imagen

Otro Chak

Llevó varios años (perdí ya la cuenta) escribiendo con intermitencia este blog que no tiene otro fin que expresar algunas ideas y experiencias que hasta ahora han sido meramente personales y vinculadas siempre, o casi siempre con mi condición de bipolar. Pero hay otro Chak. Trabajo, como en alguna ocasión creo que lo dije aquí, en la prensa. Estudié, o al menos terminé, la carrera de comunicación y tengo la fortuna (a veces buena, a veces no) de trabajar en un periódico. Sin embargo mis opiniones, mis reflexiones se han quedado sólo en el ámbito personal. Hasta hoy no he externado nada acerca de la realidad que envuelve al país y a esta ciudad. Así ha sido por una razón muy sencilla: tiendo a la depresión y lo que pasa en esta ciudad y en el país es sumamente desalentador. En mi ánimo de lidiar con mi condición, he apartado esta temible y aplastante realidad. Quizás hice bien, quizás no. Me han dicho que el primer paso para que un alcohólico supere su enferm...

Feliz azar 2016...

Aquí vamos de nuevo con una año más. Hace unos momentos, Facebook me hizo recordar que una cosa es lo que con cada año soñamos y planeamos y otra muy distinta es lo que realmente ocurre.  Hace dos años el primer día de 2014, recuerdo que estábamos acostados mi esposa y yo en una cama cuidando a nuestro pequeño hijo de apenas unos tres meses. Entonces más menos delineamos lo que queríamos para aquél año. No recuerdo qué fue lo que planeamos. Pero a mediados de ese año regresamos México en un giro en nuestra vida que, estoy casi seguro, no pudimos prever. Justo ahora estoy en una situación igualmente derivada simplemente del azar. Bajo ningún escenario, ni mi esposa ni yo podíamos pensar estar en una situación tan triste y desventajosa como la que ahora pasamos.  Los planes son buenos, pero a veces es mejor tener un protocolo de acción en casos de contingencia, para cuando todos los planes originales fallan. La opción entonces es hacer una retirada táctica, reorganizarse, apoyarse ...

10 años bipolares

Este año, creo que por el mes de junio o julio cumplí 10 años desde que me diagnosticaron trastorno  bipolar  tipo 2. No es que quiera un pastel, que me canten las mañanitas o me den regalos. Aunque pensándolo  bien, no estaría  mal. Más  bien pienso  en algo así  como una reflexión. Diez años son muchos y aquel Chak que recibió  la noticia era joven y sin tantas responsabilidades  y experiencias que el Chak de hoy. Si me lo encontrara saliendo del hospital, todavía  cabizbajo y pensativo, le diría  que todo va a estar bien, que se puede vivir con esto siempre y cuando se atiendan ciertas medidas de salud. Fácil  no será, pero después de 30 años en este planeta, estoy seguro de que  nada lo es. Ni la vida familiar, ni la vida en pareja, ni la vida laboral o académica. Nada lo es. El trastorno bipolar viene a agravar la dificultad en la vida, sí Sin duda, pero no más que un ciego, un lisiado o alguien  con retraso mental. No lo minimizo, pero de ninguna manera me...

Una simple posibilidad

Desde aquí y hasta donde puedo recordar, el miedo siempre me ha dominado. Esa es la impresión que tengo. Eso pienso. Y quizás no sea tan cierto. Triste, pero cierto, la mente me engaña con facilidad y suele ser mi peor enemigo. De ahí que tenga que pelearme conmigo, con mi esposa, con mi familia para convencerme de que no es así, de que el miedo no debe ser tan fuerte, que la voluntad tiene que sobreponerse. Pero entonces viene el espejo, y me miro y no puedo: el miedo me vuelve a vencer. Y me regreso a la cama y me tiro para no levantarme. Pero salgo al trabajo y lo hago con miedo, con esa idea permanente de que pronto pasará, de que llegará el momento en que no habrá más necesidad de hacerlo. Llego con miedo a la oficina y salgo de ella también con temor. Pero algo ha cambiado. No me di cuenta, no me quiero dar cuenta. Entonces llega el fin de semana en que veo a mi psicóloga y me dice. No no me lo dice. Me lo hace ver. Me...