Gracias al destino...


Hay momentos en los que agradezco a la vida, a la suerte, a Dios, a las fuerzas de la naturaleza a quien sea, que me pusieron en el camino de mi esposa y no en el de una vieja pendeja.

Y no quiero ofender a nadie. Quizás la inteligencia es un asunto de percepción y estoy de acuerdo en que yo a muchos les pareceré un reverendo idiota y a otros no tanto...

Pero al menos mi felicidad está directamente ligada sí a los problemas y conflictos que tengo con ella, pero sobre todo a los buenos momentos que paso gracias a esas largas pláticas acerca de estupideces que, a la luz de la charla, cobran relevancia vital. Y sí, con mi inteligencia, poca o mucha, pero suficiente para hacerme consciente de esto, me trae mucha felicidad.

No es difícil imaginarlo. Todos tenemos un amigo o una amiga con quien un papel de baño tirado en medio del suelo es un tema con tintes filosóficos. Y el sentimiento de satisfacción por sacarle algo interesante a algo tan banal no deja de ser casi orgásmico.

Ya no digamos de temas de veras importantes. De las charlas o discusiones que se alargan por horas y con intensidades cercanas al desencuentro, se obtienen muchas preguntas y respuestas siempre abiertas.

Cada que eso pasa doy gracias a Dios por haberme puesto en el camino de una mujer no sólo intensamente bella, sino incalculablemente lúcida, original y creativa.

Y lo mejor es que yo fui lo suficientemente hábil para hacerle creer que soy un tipo sano...

Hay momentos de veras buenos en este flujo de horas y días que es la vida y que vale la pena no sólo registrar, sino recordar y conmemorar.

Comentarios

  1. estuve leyendo algunas cosas en tu blog. Me pareció muy dulce y humano. Te dejo un abrazo corazón.

    ResponderBorrar
  2. Yeah! Aunque yo no soy "bipolar", comparto este post contigo. Mi mujer es incomparable e inmejorable. Y yo también le agradezco a Dios su regalo.


    Saludos
    (Este post no lo pondrás en tu facebook?)

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Ayuda para bipolares

La ciclotimia

Cómo saber si soy bipolar